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ENERGIA DE LA SEMANA

EL FUEGO INTERIOR
EL FUEGO INTERIOR

La energía de la semana nos conecta con el compromiso de mantener nuestra conexión con la energía creadora especialmente en los momentos más oscuros. Para estar conectados a la abundancia debemos sacrificar el instinto animal, quemar las emociones de supervivencia y ser muy conscientes de las tendencias de la personalidad que tienden a ver negativamente las circunstancias que atraemos. Esta la mirada negativa se enciende cuando el ego pierde el control o su identificación, Cuando esto ocurre la tendencia es a reaccionar con nuestra propia proyección. En esta reactividad nos separamos del poder creativo, esta desconexión nos conduce a la duda y a la depresión. La conciencia siempre nos debe conducir a una experiencia de unidad por sobre cualquier conflicto de lucha. Es nuestro compromiso humano pasar de la restricción inconsciente a la creación consciente de nuestra realidad.

Esto requiere de limpiar todos los días las tendencias reactivas de nuestros patrones de supervivencia y de poder soltar el control que nuestro ego necesita tener sobre el fluir de la vida, no ser conscientes de nuestras tendencias a la soberbia, a la arrogancia o a la victimización o al sufrimiento que nos llevan a emanar una negatividad inconsciente que por ley de atracción atrae a nuestras vidas dificultades y dolor.

Cada vez y luego de haber reconocido aspectos reactivos de nuestra personalidad debemos estar atentos a que los resabios de los patrones negativos que fueron concientizados no sean reactivados por circunstancias externas.  La idea de esta consciencia es no dejar que la baja vibración remanente nos lleve a reaccionar nuevamente, ya que cualquier reacción da entidad nuevamente a los patrones y creencias que nos ponen en la experiencia de supervivencia.

Previo al inicio del año astrológico se nos abre la posibilidad de iniciar un proceso de elevación interior que nos lleva a transformar justamente esas reacciones emocionales del ego en acciones amorosas actuadas desde el alma. Esta semana nos abrimos a descubrir el proceso de la unificación interna a través del cual podemos corregir los aspectos de los miedos que desde una conciencia animal nos manipulan en nuestra inconsciencia separándonos del amor.

La verdadera transformación nos permite asumir nuestras sombras, integrarlas a la consciencia y así acercarnos a quienes somos desde dentro. Corregir permite llevar la forma de sentir nuestra experiencia diaria en la dirección del amor y la auto aceptación; Corregir implica sacrificar apegos, creencias, memorias y carencias que nos mantienen atrapados en el miedo psicológico. La idea del sacrificio es solo la idea de aprender a vivir desde la inclusión del alma por sobre la exclusión de ego.

Es el momento de sacrificarnos para transformar la comparación en integración y la competencia en colaboración. La necesidad egoísta de querer obtener para evitar el dolor debe ser sacrificada, deber ser transformada en el anhelo de compartir lo que nos ha sido dado para ofrendar a la vida desde el alma. ¡Compartir es crear abundancia! La abundancia es vida. Cuando compartimos quienes somos, la consciencia comparte con nosotros devolviéndonos como un espejo limpio, sin polvo lo que hemos dado.

El fuego del altar debe mantenerse prendido toda la noche, es decir especialmente en los momentos más oscuros de la vida, la conexión con el alma debe ser mantenida, debemos seguir compartiendo. Sentir aquello que queremos compartir por sobre las restricciones de las memorias ancestrales permite conectar con el mundo espiritual para experimentarlo en el mundo material.

¡Este es el objetivo de toda la espiritualidad! ¡Dar para recibir y recibir para dar! La intensión nos une o nos separa a través de la acción, así nos acercamos o nos alejamos de nuestra alma a través de nuestras acciones, si las intenciones egoístas son las que impulsan nuestras acciones, a la larga y por el principio de causa y efecto, nos van a separar de nuestro ser causando dolor.

Cuando nuestra intención es la de compartir nuestra esencia, nos acercamos a la fuente de la creación, experimentamos una mayor felicidad por ser nosotros mismos y esta felicidad que no depende del afuera es la abundancia que proyectamos desde nuestro mundo interno a la vida.